¿Es útil tomar vitaminas y suplementos?

Publicada en Publicada en Artículos

Por el Dr. Phil Maffetone
Traducción de Ester Galindo

Las personas que de verdad se preocupan por su salud, evitan consumir químicos artificiales y sintéticos que no sean naturales, pero a menudo —y sin saberlo— los ingieren a través de suplementos dietéticos. La información poco clara de las etiquetas de estos productos suele ser la causa más habitual de que haya tanta confusión sobre sus ingredientes. Ingerir estos químicos potencialmente peligrosos es mucho más serio de lo que en un principio se creyó.

La ingesta de vitaminas sintéticas y otros nutrientes no naturales debería preocuparnos, puesto que a raíz de las investigaciones publicadas en los últimos años se concluyen dos cosas importantes: en primer lugar, la mayoría de los nutrientes sintéticos o no naturales no tiene ningún efecto en la prevención de enfermedades. En segundo lugar, estos químicos pueden ser peligrosos para la salud. Se ha demostrado que algunos aumentan, incluso, el riesgo de muerte, puesto que la mayoría de los estudios realizados muestran un aumento de la incidencia de cánceres y enfermedades del corazón, que constituyen la causa de ese mayor peligro de muerte.

Tales conclusiones no deberían confundirse con los efectos beneficiosos para la salud que sí tienen las versiones naturales de estos nutrientes, cuando proceden de alimentos frescos. Décadas de investigación y miles de estudios han demostrado de manera positiva que dichos nutrientes naturales resultan eficaces en la prevención y el tratamiento de enfermedades.

 

El caso de las vitaminas C y E

Los compuestos sintéticos que más suelen utilizarse en los suplementos dietéticos son las vitaminas mismas. De hecho, casi todas las vitaminas que se comercializan y las que se incluyen en alimentos enriquecidos (también en los alimentos «naturales») son sintéticas. Una excepción a esta regla suele ser la vitamina E, que se incluye en suplementos tanto en forma sintética como natural. Así y todo, la vitamina E denominada natural es, en realidad, bastante poco natural.

Los productos de vitamina E sintéticos se incluyen en suplementos baratos en forma de dl-alfa tocoferol. La llamada vitamina E «natural», la d-alfa tocoferol, suele formar parte de muchos otros suplementos. Sin embargo, pese a que esta vitamina E viene en su forma natural, resulta muy poco natural por dos motivos. Por un lado, porque se trata de una forma aislada de la vitamina, sin el resto del complejo de la vitamina E que sí está presente en la naturaleza. Y es que, en su estado natural, el alfa tocoferol existe junto con siete componentes más de la vitamina E: otros tres tocoferoles y cuatro tocotrienoles. Por otro lado, los suplementos de alfa tocoferol vienen en dosis muy elevadas y poco naturales. Por lo general, ingerir alimentos muy ricos en vitamina E a lo largo de un día nos proporcionaría entre 30 y 40 UI de alfa tocoferol, pero la típica dosis de los suplementos es 10 veces mayor, a veces incluso más elevada.

Casi toda la vitamina C de los suplementos dietéticos es sintética, por lo que se hace constar en la etiqueta como «ácido ascórbico». La dosis también ayuda a identificarla como sintética —resulta prácticamente imposible introducir en una pastilla o cápsula mucho más de 100-150 mg de vitamina C natural. La cantidad de vitamina C en un suplemento natural, por tanto, aparecerá en la etiqueta de información nutricional como «100 mg de vitamina C» y no como «ácido ascórbico» (o cualquier otra de las muchas clases de vitamina C sintética).

Un estudio de enero de 2008 sobre la vitamina C (Am J Clin Nutr) demostró que aquellos adultos que tomaban la versión sintética experimentaban serios efectos secundarios. Dosis de 1000 mg de vitamina C al día perjudicaban sus sistemas energéticos (y afectaban de manera significativa su capacidad de resistencia), en particular porque debilitaban la mitocondria de la célula (encargada de quemar la grasa y el azúcar). También tenía importantes efectos adversos en su sistema antioxidante (un regulador clave del sistema inmune). Aquellas personas que toman vitamina C, suelen tomar estas cantidades o más, y casi siempre en su forma sintética. Los niños pueden ser todavía más vulnerables.

 

Dos tipos de suplementos dietéticos

Los suplementos dietéticos con dosis elevadas de ingredientes sintéticos y aislados –que yo llamo HSAIDS por sus siglas en inglés— constituyen el 98% de los productos que se comercializan. Estos suplementos artificiales son una de las dos categorías de suplementos dietéticos que existen, pues la otra está formada por los suplementos verdaderamente naturales. Los estudios que demuestran que los suplementos no son efectivos y, además, aumentan el riesgo de muerte son los realizados con suplementos dietéticos artificiales (o HSAIDS).

Los suplementos alimenticios realmente naturales están hechos con alimentos reales liofilizados y los nutrientes que contienen vienen en dosis naturales y sin elementos sintéticos añadidos. El aceite de pescado (que contiene EPA/DHA), el aceite de lino (que contiene ácido alfa-linolénico) y los concentrados de hortalizas o frutas, que contienen múltiples nutrientes, constituyen buenos ejemplos de ello.

Por desgracia, la mayoría de los concentrados de frutas y hortalizas que se emplean en los suplementos dietéticos se secan a temperaturas muy elevadas, lo cual destruye algunos de sus nutrientes. Así, aunque apenas proporcionan nutrientes, se incluyen en los suplementos para que estos parezcan más naturales, mientras que todos los nutrientes que constan en la etiqueta proceden de aditivos sintéticos o artificiales. Los denominados suplementos «integrales» que contienen concentrados de frutas u hortalizas tienen que «enriquecerse» con vitaminas sintéticas y otros nutrientes artificiales para poder hacer constar una cantidad mínimamente apreciable de nutrientes. Léete la información nutricional de los suplementos con detenimiento.

Algunas empresas afirman, incluso, que sus productos están elaborados con alimentos naturales cuyas vitaminas son de verdad, cuando lo que hacen, en realidad, es cultivar vitaminas sintéticas en levadura y luego cosechar esta levadura para incluirla en sus suplementos. En el caso de los Estados Unidos, las autoridades todavía no han abordado este asunto, por lo que la información de la etiqueta no te permitirá saber la verdad, a menos que la dosis sea lo suficientemente elevada.

 

Otras vitaminas

Prácticamente todas las vitaminas B del mercado son sintéticas y, en este caso, la dosis no constituye un indicador tan fiable. Las vitaminas B sintéticas más habituales suelen aparecer en la etiqueta con una de sus múltiples denominaciones sintéticas (p. ej., ácido fólico). Las que son realmente naturales, en cambio, aparecen referidas como vitaminas B activas. Las vitaminas B activas más utilizadas se hacen constar en la etiqueta. A continuación encontrarás

Algunos nombres habituales de las vitaminas B naturales (activas)

  • Tiamina (B1): Pirofosfato de tiamina; trifosfato de tiamina
  • Riboflavina (B2): fosfato de lactoflavina, riboflavina-5-fosfato o flavín mononucleótido (FMN)
  • Niacina (B3): Nicotinamida (adenina dinucleótido)
  • Ácido pantoténico (B5): pantetina
  • Piridoxina (B6): Piridoxal-5-fosfato
  • Ácido fólico: Ácido folínico; 5-metiltetrahidrofolato
  • Cobalamina (B12): metilcobalamina; adenosilcobalamina
  • Colina fosfatidilcolina

Si lees la etiqueta y no encuentras estas denominaciones activas para las vitaminas B, lo más probable es que sean sintéticas. Algunas vitaminas sintéticas pueden transformarse en sus formas activas una vez dentro del cuerpo, pero para ello requieren de nutrientes adicionales. Por ejemplo, para que el organismo pueda utilizar el ácido fólico sintético, necesita disponer, además, de vitamina C, niacina y vitamina B12.

En su forma natural, la vitamina A es, en realidad, un gran grupo de compuestos naturales. La vitamina A natural solo puede proceder del reino animal, por lo que los suplementos dietéticos realmente naturales suelen derivarse de aceites de pescado. Las formas sintéticas, que no contienen ningún compuesto de vitamina A natural, suelen comercializarse en seco (en forma de pastillas o cápsulas). La forma sintética de la vitamina A es notablemente más tóxica que la versión natural. La forma sintética de uso más habitual es el palmitato de vitamina A.

El beta caroteno no es vitamina A, sino un fitonutriente, parte del cual se transforma en compuestos de vitamina A una vez que está dentro del organismo. Esta conversión, no obstante, suele ser poco efectiva. La mayoría de los suplementos que incluyen vitamina A en su etiqueta, la hacen constar poniendo el beta caroteno entre paréntesis. Los suplementos cuya etiqueta incluye la vitamina A sin hacer constar el beta caroteno son, probablemente, sintéticos, a menos que también se incluya algún tipo de aceite de hígado de pescado.

La vitamina D viene en dos formas naturales: la vitamina D2, llamada ergocalciferol, procede de las plantas, mientras que la vitamina D3, llamada colecalciferol, es de origen animal y es la forma activa, como la vitamina D que obtenemos de la luz solar. Hoy día existe una gran variedad de compuestos de vitamina D sintéticos, los más comunes de los cuales son el calcitriol, el coxercalciferol y el calcipotrieno. Todos los suplementos de vitamina D pueden resultar tóxicos si se toman en grandes cantidades, mientras que si obtienes tu vitamina D del sol, nunca podrás excederte en la dosis.

 

 Minerales

Todos los minerales son naturales, puesto que se obtuvieron del Sol al formarse la tierra. Lo que podría hacerlos poco naturales como suplemento es una dosis excesiva. Hay numerosos estudios que demuestran que tomar minerales en dosis elevadas puede ser peligroso. Por ejemplo, el hierro y el cobre pueden producir radicales libres muy nocivos. Presta atención a las dosis poco naturales de minerales, como las que quintuplican o multiplican por 10 las cantidades diarias recomendadas. Evita, asimismo, aquellos minerales cuya biodisponibilidad es más baja, como los óxidos y los cloruros.

Una última nota: ten cuidado con lo natural. El uso del término natural ha alcanzado cotas de auténtico abuso. Básicamente, el término en sí mismo tiene poco significado. Un frasco de vitamina C 100% sintética, por ejemplo, puede llevar «natural» en la etiqueta. Sin una definición legal adecuada, cualquier empresa puede usar la palabra «natural» prácticamente como le dé la gana. Ignora el calificativo «natural» y busca las palabras clave en la etiqueta.

En resumen, muchos suplementos dietéticos contienen vitaminas sintéticas y pueden resultar tan ineficaces como potencialmente nocivas para nuestra salud. Saber cómo leer una etiqueta y evitar los nutrientes artificiales más habituales es la clave para que todas las personas realmente interesadas en su salud puedan dejar de consumirlos.

(Visited 57 times, 2 visits today)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *