Creando vínculos

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Cierto. Han pasado 7 meses desde mi último post. Siete meses intensos durante los cuales he podido comprobar, una y otra vez, la enorme influencia que tiene la alimentación en nuestro organismo, en nuestra psique y en nuestras ganas de vivir.
Siete meses preñados de vivencias propias y ajenas. Siete meses que me han dado la oportunidad de conocer a personas maravillosas, dispuestas a mejorar su vida de la manera más directa posible: alimentándose acorde a sus necesidades y ejercitándose según su fisiología, objetivos y circunstancias.
Todas estas personas ya se han dado cuenta de que las píldoras mágicas no existen y que, al final, todo pasa por conocerse a uno mismo y aplicar el criterio propio a todo aquello que realmente nos incumbe: nuestro bienestar físico, mental y emocional.
Por si esto fuera poco, Antum me ha permitido entrar en contacto con tres grandes personas de una profesionalidad exquisita: Juan Díaz (fisioterapeuta y osteópata), Antonio Pérez (entrenador nacional de triatlón) y Jose Acosta (entrenador personal, Ironman certified coach). Con ellos comparto esta visión “à la Maffetone” de la vida y del deporte. Y creo que puedo hablar por ellos, si digo que los cuatro compartimos la necesidad vital de aportar nuestro granito de arena a la buena salud y alegría de vivir de todas las personas que acuden a nosotros.
En mis conversaciones con Juan, Antonio y Jose abordamos aspectos deportivos, nutricionales y psicológicos que, en nuestra labor diaria, nos remueven —y nos mueven— a seguir trabajando como lo hacemos, pues cada vez son más numerosas las personas que, por querer emular a algún deportista, por querer perder unos kilos de más o querer ponerse en forma, acaban acumulando todavía más estrés, más ansiedad, más lesiones… e incluso, más grasa corporal. Es obvio que algo están haciendo mal…
Somos conscientes de la ingente tarea que queremos llevar a cabo y, a la vez, es esta misma conciencia de saber que existe otra manera, realmente saludable, de acometer esos objetivos —y lograrlos— la que nos impulsa cada día a seguir sembrando nuestro mensaje (tan alejado de las tendencias mayoritarias, auspiciadas por el culto al cuerpo, la publicidad y la industria alimentaria). Nuestra misión —como acuñó Juan Díaz con tantísimo acierto— es difundir la “vida aeróbica”.
El deseo de Antum a día de hoy es seguir estableciendo vínculos con personas tan sensatas, entusiastas, sensibles y comprometidas como Juan, Antonio y Jose. Sin duda alguna, la unión hace la fuerza. Y cuantas más voces proclamemos que hay otra manera, más inteligente, de entrenar (y comer), más personas podrán gozar de una vida activa y saludable para el resto de sus días.
Nosotros estamos más que dispuestos y preparados. Y tú, ¿lo estás?

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