Vendidos al azúcar

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Por el Dr. Phil Maffetone
Traducción de Ester Galindo

¿Acaso esa sustancia blanca está minando tus fuerzas?

Incluso aunque creas que lo estás evitando, el azúcar podría estar presente de algún modo en la comida que ingieres: en tus viajes, en restaurantes, en alimentos empaquetados o si no cocinas con alimentos de verdad. Tras más de cien años de ser engañados por la industria azucarera, hay un par de cosas muy evidentes. Unas pocas empresas, convertidas en enormes corporaciones, obtienen miles de millones de dólares de beneficios con la venta de azúcar. Mientras tanto, miles de millones de consumidores de azúcar en todo el mundo (niños incluidos) enferman o engordan. Y la situación va a peor.

Cuando hablo de azúcar, incluyo otros hidratos de carbono procesados, ya que estos también se transforman en azúcar al poco de haber sido ingeridos; la harina y demás hidratos de carbono refinados que se incluyen en panes, galletas, cereales, bollos y productos similares, por ejemplo, por no mencionar los dulces. Así que mejor llamémosle a todo “azúcar”. No es posible saberlo a ciencia cierta, pero probablemente el 99 % del azúcar consumido es del tipo refinado y nada saludable; es decir, el que deforma y mata. Por desgracia, para la mayoría de humanos paleolíticos, el azúcar se ha convertido en un alimento básico.

 

Los gobiernos se subieron al carro del azúcar hace ya tiempo y animaron a los ciudadanos a comer más productos perjudiciales. Un problema no sólo de sociedades ricas. En una sola generación, millones de personas del tercer mundo han pasado de la hambruna a la obesidad por el consumo de azúcar (la Organización Mundial de la Salud lo llama “transición nutricional”).

Resulta evidente que muchos problemas de salud y de forma física derivan del consumo de azúcar. Aquí tienes algunos:

  • Enfermedades como la obesidad, la diabetes, el cáncer, el Alzheimer, los infartos, la presión arterial alta y las afecciones cardiacas.
  • La inflamación crónica, que es un elemento clave en las lesiones y otras afecciones físicas que van desde la artritis y la bursitis hasta las molestias en músculos, ligamentos, tendones y huesos. También la caída del cabello.
  • Fatiga y depresión.
  • Incremento de la grasa corporal.
  • Salud dental pobre, incluida la caries, pérdida de dientes y problemas de encías.
  • Menor calidad de vida, a menudo como parte del proceso de envejecimiento, pero el consumo regular de azúcar afecta también de forma negativa el cerebro de la gente joven.

Entre las personas que no sufren diabetes ni otras enfermedades se observa una regulación anormal del azúcar. Incluso entre personas activas —también en atletas profesionales— es cada vez más habitual ver mayores porcentajes de grasa corporal. A pesar de que estas personas queman muchas calorías cuando entrenan, demasiadas de estas calorías son en forma de azúcar y no de grasa. Esto ocurre porque la ingesta de azúcar afecta al metabolismo, lo cual fuerza al cuerpo a utilizar mucha más glucosa, y poca grasa, para obtener energía. El resultado es menos energía para realizar actividades de resistencia. Y como se usa menos grasa para generar energía, la grasa se almacena por todo el cuerpo en espera de ser utilizada.

Un bajo rendimiento suele ir de la mano del consumo de azúcar. Tanto si eres un corredor que intenta mejorar su marca, un golfista que busca rebajar su hándicap, un ejecutivo que desea aumentar su capacidad mental o un piloto que no puede permitirse ni un solo error, debes saber que el bajo rendimiento está vinculado al consumo de azúcar. (Es probable que muchos accidentes de tráfico se deban más al azúcar que al alcohol.)

Los síntomas más habituales de una ingesta excesiva de azúcar son: somnolencia y pérdida de concentración, especialmente tras las comidas. La causa de ello es que la insulina reduce el azúcar en sangre, lo cual deja al cerebro sin su necesaria dosis de glucosa constante. Otra molestia que experimentan las personas que comen demasiado azúcar son los gases intestinales, pues hay muchos tipos de azúcar que el cuerpo no es capaz de digerir con eficiencia.

Azúcar camuflado

                El mito del “grano entero” sigue haciendo creer a millones de personas que están comiendo bien, cuando lo que en realidad están ingiriendo es azúcar. Otra afirmación igual de falsa es que necesitamos azúcar para generar energía. Desde el punto de vista nutricional, no hay ninguna necesidad de azúcar, ni de hidratos de carbono.

Los científicos dedicados a la agricultura han modificado genéticamente algunos de nuestros alimentos naturales (las patatas, el maíz, la sandía y la piña, por ejemplo) para que sepan más dulces. Y ahora comerlos equivale a tomarse azúcar a cucharadas.

Así que, incluso si crees que no estás comiendo mucho azúcar, párate a pensar: tanto si los compras en una gasolinera como en una tienda de productos naturales, casi todos los tipos de pan, pasta, cereales, bollos y demás productos elaborados con harinas refinadas no son nada más que azúcar. Por no mencionar la comida basura con todavía mayores cantidades de azúcar, como son las pastitas, pastelitos, galletas, chucherías y similares que se venden en esos mismos establecimientos.

Obviamente, muchos refrescos pueden resultar aún más perjudiciales porque suelen tener una alta concentración de azúcares, en especial las bebidas de cola y a base de zumo. Lo mismo ocurre con los llamados productos para deportistas (normalmente consumidos por no-atletas), que suelen estar llenos de azúcar: bebidas como Gatorade y similares, productos que sustituyen a los hidratos de carbono, barritas energéticas, etc. En el caso de los atletas, el mero hecho de ingerir estos productos durante una competición no mejorará su rendimiento por arte de magia. En lugar de eso, lo primero que hay que hacer es entrenar el cuerpo para que queme mejor la grasa; y segundo, dar con una fuente saludable de hidratos de carbono para la competición, lo cual ayudará a mantener la velocidad y la resistencia.

Además del azúcar de mesa (la llamada sacarosa), es habitual encontrar muchos otros nombres para las distintas versiones de este alimento tan nocivo. Aquí tienes algunos:

  • Azúcar de remolacha
  • Azúcar de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa
  • Melaza de arroz
  • Maltosa, azúcar/jarabe de malta, maltodextrina
  • Dextrosa, glucosa
  • Concentrado de zumo de fruta
  • Azúcar de uva
  • Azúcar invertido
  • Melaza
  • Azúcar sin refinar
  • Azúcar de caña
  • Jarabe de sorgo
  • Azúcar moreno

Si lees las listas de ingredientes, encontrarás azúcares en todas partes: desde las salsas de ketchup y mayonesa hasta los embutidos y los productos a base de pescado. El etiquetado nutricional muestra incluso una lista separada para el “azúcar”, bajo el título “hidratos de carbono”. La mayoría de estos azúcares, aunque no todos, son añadidos.

Y no te engañes pensando que el azúcar de cultivo ecológico es mejor, porque no lo es. Esta es solo una parte de la decepción.

El azúcar también está oculto en multitud de alimentos empaquetados, congelados, enlatados y procesados, y en ocasiones no aparece en la etiqueta. El actual juego de nombres en el etiquetado está pensado para confundir a los consumidores, siendo los grupos de presión de la industria alimentaria quienes solicitan al gobierno dicha regulación con el fin de que los productos no parezcan tan perjudiciales. Hasta no hace mucho, el único ingrediente que constaba en la mantequilla de cacahuete, por ejemplo, eran los cacahuetes, pese a que también se le añadía una cantidad considerable de azúcar. Este vacío legal en particular ya ha sido resuelto, pero como no solemos enterarnos de este tipo de triquiñuelas hasta pasado un tiempo, lo mejor es ser precavido con cualquier producto envasado o preparado. Lo mismo ocurre en la mayoría de restaurantes. Las cadenas de comida rápida, en particular, sirven menús repletos de azúcares, pero hay muchos otros restaurantes que también añaden azúcar a sus preparaciones.

Si el azúcar, en cualquiera de sus múltiples formas, está presente en tu dieta —ya sea en gran parte o solo en pequeñas dosis—, ganarás en salud y mejorarás tu forma física… en cuanto dejes de tomarlo.

Otro problema que tiene el azúcar es que los alimentos perjudiciales que lo contienen están reemplazando a los elementos saludables de nuestra dieta. En lugar de tomarte esponjosos alimentos procesados, pobres en nutrientes y perjudiciales para la salud, ingiere comida real, sobre todo fruta y hortalizas frescas, almendras y anacardos crudos, las mejores fuentes de proteínas (incluidos los huevos, la carne y el pescado), y otros alimentos tolerados como el queso y otros lácteos fermentados, así como las legumbres.

¿Por qué no dejamos de comer azúcar, si resulta que sin él todo nos iría mejor? Para todos los millones de personas que son adictas a esta sustancia blanca, resulta más fácil decirlo que hacerlo. Algunos gobiernos locales de los EE.UU han declarado la guerra al azúcar: quieren alejarlo de las escuelas y que se reduzca su cantidad en los productos alimentarios. Son iniciativas muy loables. Pero al igual que las grandes tabacaleras, la industria azucarera cuenta con un arma secreta mucho más poderosa: la adicción.

A muchas personas les resulta enormemente difícil dejar el azúcar en todas sus formas. La comida no sabe igual sin azúcar, dicen. Y como el azúcar es un ingrediente tan utilizado, dar con los alimentos que no lo contienen puede convertirse en todo un reto nutricional.

He tratado enfermedades graves y todos los problemas físicos que pueden darse en una amplia variedad de atletas, entre personas sedentarias e individuos de toda condición, y la única recomendación que más ayudó a la mayoría de todos estos pacientes —probablemente más que todas las otras terapias combinadas— ha sido la supresión del azúcar. De hecho, esta única y aparentemente simple recomendación puede mejorar tu salud de forma radical, reducir tu grasa corporal e incrementar tu rendimiento físico de un día para otro, literalmente. Deja el azúcar hoy mismo y mañana te encontrarás mucho mejor.

¿Significa esto que debes decir adiós a los postres y demás exquisiteces? ¡Naturalmente que no! Si bien yo evito todo tipo de alimentos procesados, cada día me tomo un postre saludable, hecho en casa y endulzado con pequeñas cantidades de fruta fresca o seca.

En nuestras manos está el tener una buena o mala salud, rendir mucho o poco, alcanzar nuestro máximo potencial humano o seguir luchando, lesionarnos y vivir con dolor… o llevar una vida pletórica y deshacernos al fin de esa indeseable grasa corporal.

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